Entre Madrid y Barcelona

ENTRE MADRID Y BARCELONA


Tengo que escribir este post, aunque, seguramente voy a herir susceptibilidades. Pero bueno, ¡¡este blog es para desahogarme!!

Llevo casi 30 años escuchando la misma cantaleta de mis amigos catalanes: “Madrid nos odia, no nos pueden ver, nos roban, allí todos son funcionarios, son unos catetos, Madrid es horrorosa, todos los madrileños son muy provincianos……..” ¡¡Uuuffffff!!! Os digo una cosa: ¡¡sois muy cansinos!! ¡No sé cómo podéis vivir con esta pesadumbre y aflicción contínua!

Cuando yo no había visitado Madrid, me cansaba este discurso; pero solo podía rebatir las cuestión económica porque cuando lees esta sección en los periódicos, te das cuenta de que el expolio del que tanto os quejáis, lo hacen los dirigentes que vosotros mismos elegís… Pero bueno, no voy a exigiros  tanto, porque vuestra ceguera os impide  ver más allá. Aunque  os leáis todos los libros de economía diciendo lo contrario seguiréis erre que erre con “¡¡Madrid nos roba!!”

Pero después de unos cuantos años visitando Madrid, amigos, ya no me engañáis. Lo vuestro es vicio, ¡deformación por costumbre! Yo no he escuchado  a ningún madrileño hablar de Cataluña como se habla aquí de Madrid. Los pobres inocentes…. Encima, les encanta visitar Barcelona. Vienen de vacaciones y se van súper contentos diciendo. “¡Qué cojonudos, los catalanes!”

  Un  madrileño jamás irá a casa de un catalán a hablar mal de Barcelona y de Cataluña. ¡Pero si es que encima les encanta! En cambio, vosotros, amigos míos, venís a mi casa y, de una forma torpe, palurda, inculta, y sin ningun sentimiento de verguenza, me lo decís, ¿a mí? ¿En casa de un madrileño y una apasionada de España…?

¡Pues ya está bien! El colmo de los colmos es decirme ¡¡a mííí!! que en Madrid no hay moda y que la gente viste mejor en Barcelona… ¡¡¡¡Nooooooooooooo!!!! ¡Por favor, esto ya es lo máximo! Dice el refrán que una mentira, si se repite varias veces, terminas creyéndotela. A vosotros, amigos, la mentira también os ha dejado ciegos. ¡De verdad! Yo, que estoy al loro con las tendencias, no puedo dejar de preguntarme qué pasa por vuestra cabeza cuando decís que en Madrid visten como provincianos. ¡¡Pero si es como ir a un pase de moda contínuo!!

¡¡Que noooo!! ¡¡Que ir moderno no es andar con chancletas, rastas y shorts a todas partes, tejanos chingaos o rotos con plataformas!! ¡¡O ir a trabajar con tu traje de chaqueta gris, azul marino o negro, comprado en Zara y sin maquillar para parecer mas intelectualoide!!

No tenéis ni idea de moda y me cabreáis muy, mucho, con esa cantinela que repetís desde que me conocéis. Antes me la colabais; pero ahora no. Ahora ya he visto a Madrid y no es como la describís, ¡¡y los madtileños tampoco!! ¡¡Quitaos la venda!! Madrid es capital. Eso, aunque no os guste, se nota bastante. Está llena de terrazas, museos y sitios chic para visitar, de gente maravillosa abierta y sin complejos, orgullosos de ser madrileños, orgullosos de su ciudad, gente amable y abierta que jamás  te preguntan: “¿y cómo es que estás aquí?”  Barcelona es una provincia que, cada vez, ¡va a menos!

Solo hay una cosa que no tiene Madrid y que vosotros si: el mar…. Bueno, ¿qué queréis que os diga? Algunos preferimos tomar el sol y bañarnos en las piscinas de las terrazas de los hoteles, un buen camarero que nos atienda y que nos traigan un cocktail, sin necesidad de llenarnos de arena, quemarnos con ella ¡¡o que nos den golpes con las pelotas!! Salir de allí divinas de la muerte, quedar con los amigos e irte a tomar unas cañitas y unas tapitas en una terraza. Después, una buena cena y, ¡venga!, de copas por Madrid. ¡A disfrutar de la noche madrileña que, reconoceréis, no tiene nada que ver! ¡Ah! ¿No? ¿Tampoco? Bueeeeeeeeno…….

¡Veeeeeenga ya! No sabéis lo que os perdéis. Barcelona es una ciudad muy bonita; pero Madrid… ¡¡Madrid es otra cosa!!

De todas formas, se os quiere, amigos Catalanistas. Y, con vuestras carencias y comeduras de coco, sois singulares. Pero, de verdad, de tanto llorar y criticar a Madrid habéis conseguido cansar a una inmigrante que llegó a Cataluña con toda la buena fe de aprender  vuestra cultura e idioma. Y habéis provocado, en mí, el efecto contrario. Y no digo más porque la cosa empieza a desmadrarse y mis dedos van solos…

¡¡Que no, deditos, que no cliquéis más!!

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