Mi aventura con Ryanair

¡¡¡MI AVENTURA CON RYANAIR!!!

La verdad es que esta entrada es en respuesta a una de mis blogueras favoritas: Lady Missjo. Yo estaba a punto de viajar a Málaga, la semana pasada, cuando ella publicó, en su blog, un fantástico post sobre su experiencia con Ryanair. Después de leerlo, me quedé bastante  intranquila; pues tampoco tenía muy buenas referencias de esta compañia. Me sentí bastante tentada a no viajar con ella; pero los pasajes ya estaban reservados.

Tras mortificar durante unos días a mi marido para que confirmara toda la información sobre el peso de las maletas, dónde teníamos que coger el avión (Barcelona o Gerona), documentación que teníamos que llevar, etc, etc, llegó el día esperado. 

“Esperemos que no pase nada, las maletas han pesado menos de quince kilos y la documentación estaba correcta”; pero aún teníamos que llegar a los controles de seguridad. Es bastante molesto, despojarte de todas tus cosas ponerlas en la bandejita… ¡uffff..! ¡Qué horror! Cuando paso por el control: ‘piiiiiiiiiiii…’ ¿Qué?  – ¡Pero si me he quitado hasta el cinturón! – Las bambas, señora, se las tiene que quitar -. Yo había decidido viajar con mis Converse, convencida de que podría pasar con ellas… Pero ¡no!

Bueeeeno, sigamos adelante. Aún tenemos que llegar al avión y esto va bien… ¡de momento!

Nos ponemos en la cola de embarque, como buenos alumnos aventajados de Ryanair. Cuando nos piden la reserva, nos dicen que no tendríamos que haber hecho la cola: éramos pasajeros preferentes por tener asientos reservados. ‘Aaaaaah..! Muy bien… Y eso, ¿dónde lo pone…?’ En fin, ya sabemos, para la próxima.

El viaje resultó entretenido. Confirmé que las azafatas han desaparecido, ahora contratan vendedoras ambulantes que se pasean de punta a punta del avión con toda clase de souvenirs, perfumes y hasta una especie de bonoloto. ¡¡Sólo faltaba la sesión de Tupper Sex!!

En la vuelta a Barcelona, fue un poco diferente, la cosa… Ya con los asientos reservados, nos situamos en la cola de preferencia. Fuimos los primeros en entrar al avión. Asientos: A1-A2  B1-B2; es decir; los que están situados nada más entrar, en el morro del avión. En esta ubicación, pudimos ver el desfile de personas variopintas que viajan con la dichosa compañía.
Mientras toda la gente se acomodaba en sus asientos, una de las azafatas avisa de que si no despegábamos en nueve minutos, perdíamos el turno para emprender el vuelo. Ya con todo el mundo sentado, entra un técnico y empiezan a contar pasajeros…. algo estaba pasando. “179, incluído el bebé”, decía la azafata… “No puede ser”, decía el técnico, “yo tengo 177 en la lista”… De repente, avisan: – Estamos buscando a Menganita Pérez García y a Fulanito Gómez Correa, que no sabemos si han embarcado –  ¡Sí, si! ¡Somos nosotros! -. Una equivocación del empleado de la  puerta…. Pero vamos a ver: en lugar de contar durante media hora a los pasajeros, ¿no podían empezar por llamar e esta gente y confirmar si estaban, o no, en el avión? En fin….

Al final perdimos el turno para despegar, nos dicen que tardaríamos media hora más. La gente empieza a silbar, a gritar, a insultar a las azafatas… De repente, una señora se levanta y pregunta si puede bajar a fumar. Le dicen que no, pide agua y tampoco se la dan. Se pone histérica y empieza a animar a los pasajeros: – ¡Queremos agua, queremos agua, queremos agua!  ¡Que salga el comandante! ¡Que dé la cara! -.  Yo estaba alucinando. Finalmente, despegamos después de unos veinte minutos de gritos y alaridos histéricos.

Cuando aterrizamos en Barcelona, el comandante nos avisa de que no podíamos bajar del avión porque la policía tenia que intervenir debido a un problema con un pasajero que, por lo visto ¡¡había robado!! ¡NOOOOOO! ¡¡Yo quería salir ya de ese avión!! Cuando me dejaron, casi me echo a correr. No podía más. Demasiadas emociones para un viaje de fin de semana.

Está claro… A quien le gusten el riesgo y las emociones fuertes, que viajen con Ryanair. Yo, de momento……….

¡Jajajaja! ¡¡¡Tal vez lo vuelva a hacer!!!