LOS CUERPOS CUENTAN HISTORIAS

embarazoceres valentina

 

Hace unos días, publiqué una pequeña reseña en mi página de facebook, que hacía referencia a las historias de nuestros cuerpos y nos invitaba a amarlo a quererlo y a aceptarlo. Reflexioné sobre las cicatrices y la historia de mi cuerpo, lo comparto con vosotras, espero que les guste.

Empecé a ser mas consciente de los cambios en mi cuerpo depués de mi segundo parto, cuando volví a las tiendas que frecuentaba habitualmente. Siempre había sido extremadamente delgada así que cuando iba de compras solo tenía que escoger las prendas que me gustaban, cinco, seis, siete, las que me dejaran probar  en el vestidor, el mayor dilema al que me enfrentaba era con cuales me quedaba según mi presupuesto, todo me quedaba perfecto. Pero las cosas habían cambiado, tras dar a luz a mi segunda hija mi vientre se había estirado tanto que después de tres meses aun me seguían preguntando si estaba embarazada.

En la primera oportunidad que tuve, me matriculé en un gimnasio, al final pude recuperar un poco mi peso, pero para mantenerme tenía que dedicar muchas horas al ejercicio físico, cosa que me agobiaba muchísimo pero a medida que me desentendía del gim,  también iba aceptando mis cicatrices y mi cuerpo me empezaba a gustar mas.

Me miraba al espejo y veía un cuerpo completamente diferente, mis caderas se habían ensanchado, en mi vientre se veían claramente las cicatrices del estiramiento de mi piel, mis pechos mostraban los signos de haber amamantado a dos criaturas y mis piernas dejaban ver los efectos de la retención de líquidos consecuencia evidente de tantos años tomando las dichosas anticonceptivas. lejos de agobiarme y de rechazar la historia de mi cuerpo, empecé a  amarlo enormemente, porque sus cambios eran fruto del amor incondicional. Cada que miro a mis hijas recuerdo esos momentos tan íntimos, acunándolas. Recuerdo sus manitas cruzadas, sus ojos cerrados y esa paz que sentía cuando ya dormidas un chorrito de leche se derramaba por sus bocas abiertas.

Recuerdo también mi vientre hinchado y en constante movimiento con cada desplazamiento de mis hijas dentro de mi.

Si, nuestros cuerpos cuentan historias, algunas son historias de superación, de lucha, de frustraciones, y cada lucha nos deja cicatrices que nos hacen mas fuertes.

Aprendamos a amarnos, pero sobre todo aprendamos a no rechazar los cuerpos de ninguna mujer.

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